El Category en tiempos del Big Brother

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PATY Rúbrica_7Cuando me inicié en la Administración de Categorías -hace apenas 12 años-, vivíamos en un mundo completamente diferente. Era un mundo donde los Smartphones no eran de uso popular, donde tomar y enviar una foto de tienda era exclusivo de los altos ejecutivos, donde compartir información era un proceso tortuoso y donde se estrenaba en México la primera temporada de Big Brother.

En ese momento, yo trabajaba como becaria en el área de Ventas para una de las empresas de consumo más grandes a nivel global. Si bien ésta fue de las primeras empresas en implementar el Category Management en México, aún no había una estructura definida para el área, por lo que yo me convertí en el único contacto de Category Management para las cadenas de autoservicio del norte.

Recuerdo un proyecto en el que cierta cadena norteña se encontraba en el proceso de asignar por primera vez a sus capitanes de categoría. Si te dedicas a esto, sabes de la enorme emoción que esto representa para una empresa fabricante de productos de consumo: la perfecta oportunidad para lograr la perpetuidad en una categoría.

Para lograrlo, debíamos proponer en dos días un nuevo planograma, partiendo únicamente de nuestro conocimiento del mercado, sin información de la cadena ni retroalimentación del cliente. Dado que esta cadena se encontraba en un estado a 800km de mi lugar de trabajo, recuerdo con precisión ese sábado en la papelería frente a mi universidad, monopolizando el único fax existente y esperando a que dieran las 4 de la tarde para recibir el diagrama que el representante de ventas me enviaría con medidas y códigos actuales, todo hecho a mano en una hoja de cuaderno Scribe.

Aunque debo agradecer que su letra fuera distinta a la de mi doctor, aquellos que hayan hecho un planograma basándose en la información de unas hojas de papel térmico, con códigos hechos a mano y con un día para lograrlo; entenderán que se volvió una tarea retadora, difícil y, con toda honestidad, frustrante.

Pero algo pasó en ese proceso. Una vez que terminé dentro del periodo establecido y comencé a volverme experta en los procesos, también empecé a entender la profundidad detrás de un planograma, comencé a entender por qué a los clientes les parecía importante definir al capitán correcto, alguien que estuviera a la par con ellos, listo para enfrentar el reto de mejorar las ventas de su categoría; comencé a volverme una apasionada del tema y a esforzarme cada vez más por entender a mi cliente, a mi shopper y, sobre todo, a MI CATEGORÍA.

Este sentido de pertenencia era genuino: me importaba la categoría y lo mejor para ella. Nunca entendí si fue un tema personal o simplemente la época era distinta, pero fue algo que traté de defender durante mi rol. Si siempre hablamos de las categorías “como unidad de negocio”, es importante que los nuevos profesionales del CATMAN tomen la responsabilidad por todo su negocio, o no generaremos valor para nuestros clientes y shoppers.

Si bien eran otros tiempos, en ese momento aprendí que el Category Management, así como los reality shows, sería algo que llegó para quedarse.

One comment

  • Excelente artículo! No sólo en transportarnos un par de años atrás sino también en la relevancia y gran responsabilidad del capitán o asesor de la categoría. Cuando trabajas en Retail un buen trabajo en la categoría es la diferencia entre un buen y un mal año. Felicidades por el artículo Paty!

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